La importancia del autoconocimiento

La importancia del autoconocimiento

En estos tiempos que corren, en los que parece que las circunstancias externas son inestables e inciertas, conviene más que nunca encontrar puntos de referencia internos sobre los que sostenerse para lograr la estabilidad y el equilibrio.

Si bien es cierto que las personas que actualmente ocupan puestos de poder tienen una gran responsabilidad social, ya que sus decisiones afectan a todos los ciudadanos, no podemos olvidar que la situación social y económica es el resultado de la suma de las acciones de todos los individuos y no sólo de los que ocupan los puestos de poder.

Es por esto que es conveniente tomar conciencia de que cada uno de nosotros tiene una responsabilidad individual a la hora de empezar a generar cambios a nivel personal, social, económico y político.

En el momento de plantearse por dónde empezar para generar estos cambios, no está de más recordar aquello de que el mundo exterior que vemos con nuestros ojos es un reflejo de nuestro propio mundo interior. Esto quiere decir que para poder observar cambios en el entorno, tendremos que empezar a generar primero los cambios dentro de nosotros.

Es por esto que es conveniente tomar conciencia de la importancia de hacer un trabajo personal de autoconocimiento, en el que se pueda empezar a reflexionar acerca de diferentes cuestiones como:

¿Cuáles son mis miedos?, ¿Los evito o soy capaz de afrontarlos?
¿Qué situaciones me duelen en la vida?
¿Cuáles son mis necesidades?, ¿Y mis deseos?, ¿Me hago cargo de ellos?
¿Cuáles son mis talentos y mis capacidades para afrontar las diferentes situaciones de la vida?
¿Estoy satisfecho con mis diferentes relaciones: familiares, sociales, de pareja, laborales?
¿Qué es importante para mí en la vida?, ¿Cuáles son mis valores?

Un buen punto de partida para comenzar este camino de autoconocimiento es empezar a investigar y analizar la naturaleza y la raíz de nuestros miedos, que generalmente son los que nos impiden avanzar hacia lo que más deseamos.

Por otra parte, es importante también tomar conciencia y analizar cuáles son nuestros mejores talentos y capacidades con las que salimos al mundo, que son en realidad nuestros propios referentes internos sobre los que nos vamos a sostener, ya sea en situaciones de mayor o menor adversidad.

Con todo este trabajo interior, lo que se va a conseguir es que nuestras acciones dejen de estar dirigidas en función de nuestros miedos y limitaciones, para comenzar a ser guiadas por lo mejor de nosotros mismos y nuestros mejores valores.

De esta forma, generaremos cambios en el mundo externo, en el que prevalecerán valores más éticos como la colaboración, la generosidad o el amor, frente la competitividad , el egoísmo y el miedo imperantes en la actualidad.

¿Existe, acaso, una aventura más apasionante que conocerse a uno mismo, para aceptarse, valorarse y amarse y, como consecuencia, comportarnos de esta misma forma con los demás y con el entorno?

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